domingo 4 de marzo de 2012


Hace apenas diez minutos, dos cajeras, en el súper, se dirigen a otra cajera que escarba en la sección de congelados:

-Busca, sí... Donde la carne.
-Carne humana -se ríe la última.

martes 14 de febrero de 2012

El valor de algo

A menudo les digo a mis alumnos que para mí todo buen texto debe tener algo de materia oscura, y que por esa razón busquen el lugar donde pierden aire, donde se imponen a sí mismos soluciones correctas; que desechen las cosas aseadas, o demasiado bien escritas, o que reconozcan totalmente como suyas. 

Hoy, que es San Valentín, con su valiente y ensangrentada tontería, quizás les diría que un hombre valdrá siempre la lluvia que lo acompañe

Me diste la intemperie,
la leve sombra de tu mano
pasando por mi cara.
Me diste el frío, la distancia,
el amargo café de medianoche
entre mesas vacías.
Siempre empezó a llover
en la mitad de la película,
la flor que te llevé tenía
una araña esperando entre los pétalos.
Creo que lo sabías
y que favoreciste la desgracia.
Siempre olvidé el paraguas
antes de ir a buscarte,
el restaurante estaba lleno
y voceaban la guerra en las esquinas.

; un lector la calidad de su alegría y su tristeza; el modo en que sus subrayados expresan la historia de toda su vida como si esta fuera una columna vertebral fluorescente, perfumada,

Se parecía a la vida que querríamos.
Fresas salvajes con nata por la mañana.
La luz del sol en cada habitación.
Nosotros dos caminando desnudos, junto al mar.

Alguna que otra tarde, sin embargo, nos descubríamos
inseguros ante lo que estaba por venir.
Como actores trágicos en un teatro en llamas
con pájaros volando en círculos sobre nuestras cabezas.
Los oscuros pinos extrañamente inmóviles,
cada piedra que pisábamos ensangrentada por la puesta de sol.


Una vez estábamos en nuestra terraza con una copa de vino.
¿Por qué persiste siempre la intuición de un final infeliz?
Nubes de apariencia casi humana
se acercan por el horizonte, pese a la paz luminosa
del aire apacible y el mar en calma.


La noche nos alcanza de súbito, una noche sin estrellas.
Enciendes una vela, desnuda la llevas
a nuestra habitación y la apagas despacio.
Los oscuros pinos y la hierba extrañamente inmóviles.

; y un amor, bueno, seguramente un amor valdrá lo que todavía nos diga de ella el mejor error que cometimos.

“[...]No sé si lo que digo está de alguna forma cerca de la verdad. Lo que quise decir cuando dije que mi padre era lo que mi madre gritaba, en el mismo sentido en que él era las palabras que ella gritaba cuando llegaba a la puerta, lo que quise decir es esto: que para mí, a mi modo de ver, como niño, lo que ella le gritaba era más mi padre que lo que podía serlo en sí mismo. Él era ella. Mi padre era mi madre gritando “¡Phil! ¡Phil! ¿Eres tú?”, de la misma forma que ella era siempre lo que él respondía cuando contestaba: “¡Reg!”.
Mi padre gritaba “¡Reg!” de esa manera. Una sola vez, y desde la puerta de entrada, y enseguida lo escuchabas”.



* Quizá la más querida, de Julio Cortázar
*Nubes que se acercan, de Charles Simic
Perú, de Gordon Lish 


miércoles 8 de febrero de 2012

El futuro está lleno de hachas

Hasta ahora, en mi próximo libro de relatos he llegado a contar: suicidios por envenenamiento (5), mutilaciones (4), violencia doméstica (1), remachadoras (1), abuso infantil (1), accidentes de coche (1), piscinas, pisos con largos pasillos, chalets de dos plantas, centros comerciales fantasmagóricos (cantidad indeterminada), huesos (cantidad indeterminada), , sangre (cantidad indeterminada), pelucas (1).

Estoy encantado de la vida y seguro de que con este manuscrito nuevo me van a llevar por cientos de institutos a dar charlas, seré nominado al Nóbel de la paz y me saldrá una novia cristiana.