domingo 27 de noviembre de 2011


¿No es suficiente a veces con leer un párrafo para saber?

"Día cuarenta.

Una amiga me cuenta una historia muy triste. Su marido es un hombre complejo, con graves problemas psiquiátricos. Sufre fobia social, de modo que no puede trabajar si no es a salvo de la mirada de los demás. Nunca sale de  casa y sólo es feliz en su estudio, rodeado de libros y música. Estudió Filosofía y es un experto en Schönberg y Wagner. Fracasó en la docencia a causa de su enfermedad. Sufría el acoso imaginario de los otros. Mi amiga está empeñada en conquistarlo de nuevo. Me enternece comprobar su optimismo sin fisuras, su fortaleza de mujer quebradiza que se refleja en sus ojos verdes, de gata buena. Cuando nació su primera hija la convivencia se hizo insoportable. Recuerda, con los ojos humedecidos por las lágrimas, el terror y la vergüenza de acostarse los tres en la misma cama; su marido aferrado a la almohada, ella a su marido, la hija, apenas un bebé, buscando el calor de su madre, y la casa en silencio, rodeada de penumbra y olores domésticos, como una atmósfera contenida, a punto del llanto. Recordaba la impresión de orfandad que los oprimía en el dormitorio: "Éramos -dice- tres bebés esperando que alguien nos consolara".

DIARIO DEL HOMBRE PÁLIDO
Juan Gracia Armendáriz
Demipage, 2010